Madame Bovary – Gustave Flaubert

Cuando relees un libro estás ante el riesgo de no encontrar lo mismo que leíste hace años. La perspectiva con la que lees un libro cambia confirme tu cambias o maduras, y puedes encontrarte con que ahora odias un libro que amabas, o simplemente cambia tu opinión al respecto.

Algo similar me paso con “Madame Bovary”. Lo leí por primera vez hace muchos años cuando era casi adolescente y no capté el mismo mensaje ni encontré la misma moral, incluso ahora veo que no se trata de moral. Desde la primer lectura y más ahora en la segunda, difiero con el idealismo romántico que todos señalan en Emma, está lejos de ser una heroína y lejos de ser una historia de amor. Si eso quieres encontrar, este no es tu libro, si eso encontraste, te perdiste realmente la trama.

“Y Emma trataba de saber qué se entendía exactamente en la vida por las palabras felicidad, pasión y embriaguez, que tan hermosas le parecieron en las novelas.”

Reseña: 

“Madame Bovary” es una novela realista ambientada en Francia y publicada en 1856 en varias entregas en la revista Revue de Paris. Su escritor es Gustave Flaubert, quien con agudeza literaria; crítica a la sociedad burguesa de Francia después de su revolución.

La historia gira en torno a las desventuras de Emma Rouault, una joven del campo, fanática de las novelas románticas, educada en un convento donde soñaba con la llegada de su propia historia de amor. Charles Bovary es un médico rural quien se enamora de la hija de un paciente, Emma; y ya casados el tedio de su mujer se ve incrementado después de visitar al marqués de Vaubyessard y participar en una fiesta donde ella se da cuenta de otro estilo de vida y estatus social que envidia y hace que desprecie mas su vida en la monotonía del campo.

Después de que Emma cae enferma, los Bovary se mudan al pueblo de Yonville, cerca de Ruan. Ahí se enamora de León Dupuis, pero sus sentimientos son reprimidos debido a la poca libertad para estar solos y con la posterior partida de él a Ruan. Desesperada en la monotonía de su vida y su insatisfacción respecto a las expectativas que tenía de su matrimonio, Emma cae en las garras del donjuán Rodolphe Boulanger y tienen una aventura arriesgada que termina en una desilusión para Emma, pues idealizaba la relación que tenía con él al punto que Rodolphe encuentra oportuno desembarazarse de ella.

El señor Lherheux es un comerciante manipulador, quien descubre las debilidades de Emma y las usa para envolverla en deudas y compras que a ella le dan cierta libertad para consentir a sus amantes. Así mismo ella se las arregla para obtener dinero y poder fingir que está tomando clases de piano, pretexto que usa para verse en Ruan con su nuevo amante León.

Eventualmente las deudas de Emma se vuelven un problema muy grande del que ya no puede escapar, sobre todo del hecho de que sus mentiras y sus infidelidades saldrán a la luz con toda esta situación. En su desesperación toma una decisión abrupta y se quita la vida con un veneno que no deja muy claro a su familia y amigos si fue un accidente o un suicidio predeterminado.

Análisis:

El personaje de Emma es hasta el día de hoy una figura símbolo de la insatisfacción de la clase media, sobre todo al comparar su estilo de vida con el de la clase alta, y refleja el arquetipo de la mujer inconformista que no se resigna a una existencia simple y monótona impuesta por los valores sociales de su época.

Más allá de ser una crítica social a la burguesía que se vio fortalecida con la caída de la Segunda República de Francia, es también un análisis psicológico que dio origen al término del “bovarismo”, que es una constante insatisfacción producida por las expectativas del idealismo o romanticismo y el frustrarte contraste entre la realidad y la ilusión.

Claro que también tenemos el tema de la moral humana, pero va mas allá de querer analizar y declarar que está bien o está mal, si no más bien Flaubert pretende exponer las consecuencias del idealismo y las presiones sociales al imponer valores morales estrictos donde las cosas no son blancas o negras, si no que tienen muchos matices. Ante la crítica en la época de su publicación considerada escandalosa, donde el autor tuvo que enfrentar cargos por “ultraje a la moral y a las buenas costumbres”; la novela salió a flote gracias a su final, ya que para los críticos aseguraba que la protagonista había obtenido “su merecido” y era ejemplo de a donde te llevan las malas costumbres o faltas morales, pero se les escapó que el autor no pretendía exponer el final de Emma como una consecuencia de sus faltas, si no como la única vía de escape a donde la rigidez social la habían impulsado, y el desenlace de bajar el velo de la ilusión ante la realidad, una realidad en la cuál no encajas, donde la desilusión opaca los deseos de vivir y la protagonista prefiere tomar una decisión egoísta que enfrentar su propia realidad.

“El amor – tal como creía ella – debía presentarse de improvisto, con grandes estruendos y fulguraciones, como tempestad celeste que se desencadena sobre la vida y la trastorna, y arrastra como a secas hojas las voluntades, y hunde en el abismo y por completo a los corazones. No sabía que la lluvia forma charco en las azoteas de las casas cuando las canales están obstruidas, y hubiera permanecido segura de su virtud si no hubiera descubierto súbitamente una grieta en la pared.”

Opinión:

Emma está lejos de ser una heroína para mí, ni de sus tiempos ni de los nuestros. Su personaje es voluble, bipolar e inconsciente. A diferencia de otros personajes femeninos adúlteros, Emma simplemente se deja llevar por la corriente, la ilusión y se vuelve víctima de sus malas decisiones. Madame Bovary es el reflejo de las desastrosas consecuencias de alguien que vive de las ilusiones sin tener la ambición de realizar sus deseos.

Pero por más que despreciemos al personaje de Emma, no podemos evitar muchas veces compararnos. En términos generales y sociales, lo que criticaba Flaubert en su tiempo se aplica el nuestro también. Cuantas veces no vivimos los de clase media, envidiando la forma de vida de la clase alta, viviendo de deudas para tratar de pretender en imagen y experiencias caras algo que no somos o no podemos permitirnos. Vivimos de la ilusión de lo que vemos en redes sociales y revistas, y ambicionamos esas formas de vida que marcamos como mejores o ideales pero realmente no trabajamos para conseguirlo con esfuerzos e inteligencia, si no créditos, apariencias y miles de fotos luciendo objetos, viajes o cuerpos modificados por filtros. ¿No vivimos muchas veces igual de ilusiones falsas y distracciones románticas para evitar pensar de donde viene ese vacío en nuestro interior?

¿Las mujeres actuales no caemos muchas veces en la misma situación de Emma? Creyendo que el amor algún día nos rescatará de nuestro tedio y viviremos una aventura ideal que presumir, donde se nos olvida que en el amor también hay una rutina, desacuerdo e insatisfacciones. ¿No buscamos muchas veces el amor en una relación sexual que confundimos con algo más porque no vemos la naturaleza de esa relación? Pocos trabajamos en dejar de confundir el amor y empezamos a enfocarnos en nuestra vida y el amor propio para rescatarnos a nosotras mismas y no buscar relaciones que llenen un vacío.

El libro no tiene una trama tan interesante en sí misma, si no que su valor literario está en la reflexión que podemos obtener de ella y en la hermosa forma en que es escrita. Aunque no es de mis novelas favoritas, creo que es un clásico que todos debemos leer y aprender de él. Personalmente, me sentí identificada con Emma, pues a pesar de despreciarla muchas veces, otras la entendía en carne propia, pues soy una persona que le ha costado mucho encontrar ese balance entre vivir de ilusiones y vivir la realidad sin dejar de tener sueños. Lo difícil, como Bovary no pudo lograr, es encontrar la ambición y fortaleza para alcanzar tus ilusiones y anhelos; así como también el tener un objetivo de vida que no se base en alguien más y no tomar decisiones equivocadas llevadas por el deseo de llenar un vacío. El primer paso es ser consciente de la situación, cosa que Emma nunca fue.

Como dije al principio, la primera vez que leí “Madame Bovary” era una joven más ilusa e idealista con valores más estrictos, por lo qué fui más dura con Emma y critiqué su moral y egoísmo con el engaño a un marido noble y manejable. Pero como adulta y ser más abierto, vi a Emma mas como una victima, sin fortaleza para atrever a rebelarse de frente a las reglas sociales, si no dejarse arrastrar por los hombres que tomaron provecho de su condición femenina y su vulnerabilidad. Entendiendo ahora su condición frustrarte de vivir con un hombre conformista y condescendiente con su sexo, que no trata de entenderte, si no darte una felicidad superficial. Entiendo los sueños y anhelos de cosas que parecen imposibles que sucedan, entiendo la vulnerabilidad de los sentimientos al sentirse olvidada y vacía que nos impulsan a caer en malas decisiones. Ahora, veo que no todo es bueno o malo, blanco o negro.

Espero compartan sus puntos de vista de este clásico de la literatura y sobre todo nos recomienden otros títulos del autor.

Nos leemos pronto.

1 comentario en “Madame Bovary – Gustave Flaubert”

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